Las consecuencias del derrame BP y su origen

por Don Hank

El respetado diario The Houston Chronicle informó que el 25 de abril de este año, la administración de Barack Obama recibió una oferta del gobierno de Holanda para el uso de naves dotadas de succionadores de último modelo, dos pares de los cuales son capaces de remover 20,000 toneladas de petróleo y residuos.

Además, ofrecieron tecnología sofisticada para construir barreras de arena en la costa de los estados expuestos a una posible contaminación.

Según afirma Geert Visser, el Consul General de los Países Bajos en Houston, después de haber hecho tal oferta, su consulado recibió una carta de la administración Obama rechazándola.

Según consta de esa carta, EU no necesitaban la ayuda porque ya disponían de todo el equipo necesario.

Pero siguió echándose el petróleo por casi un mes y medio sin que ni el gobierno ni BP hubiera podido con el derrame, que siguió creciendo de forma alarmante (usted habrá visto fotos de animales y peces muertos por este el peor derrame de todos los tiempos), y hasta ahora, la administración Obama finalmente cambió de idea y quiere aceptar esa ayuda.

El derrame persiste desde el 22 de abril, fecha en que se contó una cantidad de 136.4 toneladas derramadas por día.

Ahora, calculando en base a dicho número de 136.4 toneladas de petróleo por día se determina que en total hasta la fecha se ha derramado más de 8,200 toneladas de petróleo.

Si Obama hubiera aceptado la ayuda inmediatamente, los 4 pares de succionadores que finalmente se están utilizando hubieran podido – al menos teóricamente – recuperar todo el petróleo derramado hasta la fecha en menos de un solo día, evitando facilmente todos los daños a las playas y al medio ambiente de millones de peces, aves y otra fauna más, y asimismo la pérdida del sustento de miles de pescadores, hoteleros, restauradores, trabajadores en el turismo y más, así como la erádicación de una forma de vida en el Golfo que ha perdurado por siglos. Pero en vez de utilizar esta tecnología ofrecida por los holandéses, BP, con la aprobación del gobierno de EU, le echó al petróleo derramado millones de galones de un dispersante, que hizo que gran parte del petróleo se convirtiera en pegotes y se hundiera hasta del fondo del mar, empeorando el problema, porque los succionadores trabajan principalmente en superficie. Es más, expertos afirman que ese dispersante es tóxico y puede enfermar a millones.

En consecuencia de esta decisión inexplicable de la administración de Obama y de BP, los pegotes de petróleo ya alcanzaron las playas de Florida, a una distancia de 400 millas (640 km) del sitio del accidente, y están contaminando la arena y las aguas de allí.

Ahora, muchos están hablando de una total incompetencia de parte de la administración de Obama. Sin embargo, en un discurso ahora famoso, Rahm Emanuel, el Jefe del Estado Mayor de Obama, dijo: 

“nunca queremos que se eche una grave crisis a perder. Lo que quiero decir es que es una oportunidad para hacer cosas que uno pensaba no poder hacer antes.”

(“You never want a serious crisis to go to waste. And what I mean by that is an opportunity to do things you think you could not do before.”)

 Se sabe que Obama siempre quiso prohibir la explotación de petróleo fuera de costa en EU pero le faltaban los votos en la legislatura. Sin embargo, por razones desconocidas, emitió un permiso a BP para perforar en aguas profundas, de 5,000 pies, aunque los riesgos a esta profundidad son obviamente mucho más elevados. Desde el accidente Obama aprovechó la crisis, no perdiendo tiempo en intentar prohibir toda explotación de petróleo fuera de costa en EU. (Ese intento fue frustrado por la Corte Suprema).

¿Pero como explicar entonces que su administración le prestó billones de dólares a Petrobras de Brasil para exploración de petróleo fuera de costa en ese país?

La prohibición de la explotación petrolera fuera de costa en EU costaría miles de trabajos en un momento en que los trabajos en EU son más escasos que nunca.

Si las consecuencias del derrame de BP pudieran atribuirse sólo a una falla inherente del negocio petrolero o del sistema capitalista, Obama tendría quizás razón.

Pero en este caso no queda nada claro quién hizo más daño al medio ambiente, el gobierno o BP.

Leer más:

http://www.chron.com/disp/story.mpl/business/steffy/7043272.html

http://www.newpatriotjournal.com/Articles/White_House_is_Making_Oil_Recovery_Harder

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