En el principio era el Verbo

En el principio era el Verbo

29 de noviembre 2009 Publicado LAIGLESFORUM en el mundo académico, Educación, Evolution 2 Comentarios »

Stephen Meyer, “Firma en la Célula”

Por Don Hank

Charles Darwin ha juntado información amplia mostrando evidencia sobre el origen de las especies a través de la evolución. Aunque nunca expresó especulación acerca del origen de la misma vida—y hasta advirtió que tal cuestión no caería dentro de su competencia—muchos de sus seguidores simplemente presumieron que se podría extrapolar los resultados de sus estudios al origen de la vida. Por lo tanto, no tanto su obra “Origen de las Especies” sino más bien la conjetura de que el origen de la vida se debería al azar, o sea a accidentes de la naturaleza, formaba la base del pensamiento acerca del origen de la vida desde hace más de un siglo.

De hecho, la evolución gradual desde lo sencillo hacia lo complejo de los seres sólo se ha demostrado en el plano macro – es decir, al desarrollarse aún más las plantas y los animales que ya contaban con cierto grado de desarrollo. Darwin pudo demostrar que una evolución de la especie había ocurrido a partir del lobo hacia el perro, por ejemplo, bajo la dirección del ser humano, y esta constatación llevó lógicamente a la idea de que tales cambios habrían ocurrido también en la naturaleza como respuesta a estímulos medioambientales. Pero en el plan micro, a medida que los investigadores se enteraron de los procesos que ocurren en la célula (desde los años 50), descubrieron que incluso las células más sencillas son fábricas dotadas de organelas, o sea maquinas de las más complejas imaginable y sistemas informáticos con software que, en ausencia de otra explicación plausible, parecía haber sido diseñado y escrito por alguien. Mientras más los científicos buscaron respuestas a lo largo de la ruta Darwinista accidental, más confundidos y desconcertados se volvían. Los intentos repetidos por crear la vida por medio de relámpagos artificiales cayendo en el barro habían fracasado en el laboratorio una y otra vez—hasta que hoy en día no existe ningún consenso científico y las investigaciones en este campo quedaron en completo desorden. Los únicos científicos que parecen haber llegado a un consenso son los dedicados a la idea de un diseñador inteligente.  Sorprendentemente, muchos de ellos no adhieren a ninguna tendencia religiosa. (Irónicamente, mientras en el pasado, la ciencia parecía contradecir las enseñanzas de la religión, a presente, es todo lo contrario: las enseñanzas de la ciencia corresponden cada vez más a las enseñanzas tradicionales sobre los orígenes). Pero existe una herejía rígida en el mundo académico de hoy, donde la inteligencia no está permitida por el inquietante recuerdo de ese molesto “espejismo de Dios”, junto con su código moral para la humanidad.

La esencia del libro de Meyer reside en su descripción de la maquinaria “CAD-CAM” (CAD = diseño asistido por ordenador; CAM = fabricación asistida por ordenador) dentro del ribosoma (o sea la fábrica) celular que realiza la expresión génica mediante el reconocimiento y la lectura del código ADN, escrita en tríadas de nucleótidos, y la transcripción y el envío de las características codificadas para su traducción en la síntesis de proteínas en base a los aminoácidos. En el ribosoma, el modelo es entonces leído y ejecutado, lo que permite la síntesis de una proteína específica por el ribosoma en base a la información contenida originalmente en el ADN y se transfiere al ARN en un formato (lenguaje) distinto. Tenga en cuenta que el ADN de soporte de datos, una especie de copia maestra, está situado en una parte de la célula alejada del ribosoma, por lo que la transcripción no es análogo, por ejemplo, al proceso de hacer una copia al carbón solo colocando una hoja de papel encima de otra con un papel de carbono en el medio y presionar con fuerza a medida que se escribe. La transcripción (junto con la traducción y posterior aplicación del modelo a la construcción de la proteína) es más bien análoga a un sistema CAD-CAM, con su propio código de software.

Meyer menciona también las máquinas en la célula que corrigen la información y otros que enderezan las hélices de ADN y luego retroceden una vez que se han “leído” por el ARN. Si faltara tan solo un componente de ese complejo de máquinas proteínicas, organelas, ADN, ARN, y todos los aminoácidos en sus secuencias exactas, moriría la célula. Por lo tanto, la imagen de una evolución celular gradual por pasos es ficticia. El origen de la célula tiene que haber sido producto de un enorme complejo de eventos constructivos simultáneos.

 

(Para ver una ilustración de la expresión génica en la construcción de las proteínas, haz clic en la dirección http://www.signatureinthecell.com/ para ingresar al sitio web de Stephen Meyer y toque el botón en la parte inferior derecha para ver una animación asombrosa de las máquinas celulares en el trabajo).
Por cierto, el equipo en la célula es capaz de procesar varias veces más datos que cualquier chip de silicio conocido hasta la fecha. Bill Gates reconoce este hecho.

Meyer presenta 4 puntos impactantes que demuestran que una evolución gradual de la célula es imposible y los mecanismos de reproducción y reparación celulares se sitúan fuera de las leyes científicas conocidas hasta ahora:

1 – El mensaje es un código verdadero. Es decir que se trata de un lenguaje. Aunque tanto en el ADN (repositorio de datos original) como en al ARN (transmisor de datos), este código se encuentra en forma de tríadas de nucleótidos (llamados codones), las bases constituyentes de nucleótidos que constituyen el código no tienen afinidad química específica para las proteínas a las que corresponden según el código (tal como la tinta no tiene afinidad química para el papel que hiciera que ciertas letras se adhieran a ciertas partes de una página), por lo que los procesos de reconocimiento, transcripción y traducción que intervienen en la fabricación de una proteína son guiados por medio de un lenguaje, no por la química u otro mecanismo científicamente reconocido. Ahora, ¿quién habrá inventado ese lenguaje? De todos modos, este sistema lo deja al observador científico perplejo, sin ninguna explicación coherente de su mecanismo—en términos científicos, es un misterio. Según Meyer, la explicación por defecto sería que se trata del producto de un diseñador.

2 – Meyer también señala que la proteína sintetizada por este sistema (como todas las proteínas en toda célula viva—incluso la más sencilla), no sólo no podría existir sin el ADN, sino el ADN no podría tampoco existir sin la proteína (porque la proteína y el ADN son ambos parte de la maquinaria de síntesis de proteínas y el “software” esencial para la fabricación y mantenimiento de los componentes celulares). Por lo tanto, no parece haber ninguna manera de que el uno o el otro hubiese llegado primero—lo que excluye la posibilidad de una “evolución” gradual de la célula. La célula tuvo que aparecer intacta y entera de una sola vez. (Uno podría realmente hablar de un “espejismo evolución” parafraseando a Richard Dawkins).

3 – Aparte de la célula viva, no hay nada conocido en el universo que codifique, decodifique o transmita y lea las especificaciones y construya o reproduzca máquinas (vivos o de otro tipo) de esta manera CAD-CAM. El único esquema que se asemeja a esta maquinaria compleja y a su sistema informático celular es uno hecho un diseñador.

4 – El estadístico matemático William Dembski, un colega de Meyer, calcula que las probabilidades de que la célula más sencilla haya producido por casualidad todas las proteínas que necesita para sobrevivir es de 1 en 10 41,000 (1 en 10 a la potencia de 41,000). Esta probabilidad es tan pequeña como para ser completamente insignificante. En términos estadísticos, somos obligados a concluir que la aparición de la vida en la tierra no fue un accidente, o sea, no tuvo su origen en ningún proceso análogo a los descritos por Darwin.

Para quien lea y entienda el contenido de este libro, sería extremamente difícil creer en la explicación estándar académico, según la cual la vida surgió por casualidad. De hecho, dice Meyer, hay un número decreciente de microbiólogos y / o investigadores del origen de la vida, que creen dogmáticamente en una aparición casual o accidental  de la vida. Sin embargo, esa explicación poco compatible con los hechos sigue siendo la única apoyada oficialmente.

Ahora que las pruebas están disponibles, no más queda romper las barreras intelectuales en las universidades, que fueron erigidas y mantenidas por los liliputienses que los habitan y gobiernan con puño de hierro. Pero eso va a ser la tarea más difícil de todas. Como se ha visto en la película de Ben Stein “Expulsado”, cualquier investigador científico que manifiesta estar interesado en el diseño inteligente corre el riesgo de ser despedido, sobre todo si trabaja por el gobierno. Vea esta película brillante y divertida (con subtítulos en español) aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=cNlpaOd1L1I

Los gobiernos, los medios de comunicación y las escuelas son la prueba viviente de que somos lejos de ser regidos por principios de investigación libre o por el método científico.

Relacionado:

http://laiglesforum.com/2008/05/02/expelled-exposes-flat-world-academics/
http://laiglesforum.com/2008/04/22/254/
http://edition.cnn.com/2009/OPINION/11/23/meyer.intelligent.design/index.html
http://www.wnd.com/index.php?fa=PAGE.view&pageId=117313

 

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